
— Karellen es inmortal ¿no?
— Sí, de acuerdo con nuestro punto de vista. Pero hay algo en el futuro que Karellen parece temer. No puedo imaginármelo. Y eso es todo.
— No es muy terminante. Según mi teoría su flota se ha extraviado en el espacio y anda en busca de un nuevo hogar. No quiere que sepamos que él y sus compañeros son realmente unos pocos. Quizá todas las otras naves son automáticas, sin tripulantes. Una fachada imponente y nada más.
— Me parece que ha estado usted leyendo mucha ciencia — ficción — dijo Stormgren.
Van Ryberg sonrió con timidez.
— La invasión del espacio no resultó lo que esperábamos, ¿no es cierto? Mi teoría podría explicar por qué Karellen no se muestra nunca. Desea que ignoremos que no hay otros superseñores.
Stormgren sacudió la cabeza con una divertida incredulidad.
— Su teoría, como de costumbre, es demasiado ingeniosa para ser verdadera. Aunque sólo podemos suponerlo, tiene que haber una gran civilización detrás del supervisor, una civilización que conoce desde hace mucho la existencia del hombre. Karellen mismo ha estado estudiándonos desde hace siglos. Fíjese en su dominio del inglés. ¡Me enseña a mí cómo tengo que hablarlo!
— ¿Ha descubierto usted alguna vez algo que Karellen no sepa?
— Oh, sí, muchas veces, pero sólo trivialidades.
