
Wainwright asintió gravemente con un movimiento de cabeza.
— Esa es mi intención, señor secretario. Como usted sabe hemos tratado durante todo este último lustro de hacer comprender a la raza humana el peligro que la acecha. Ha sido una tarea difícil, pues casi nadie parece lamentar que los superseñores gobiernen el mundo a su antojo. Sin embargo, más de cinco millones de patriotas, y de todos los países, han firmado nuestra petición,
— No es un número muy impresionante en una población de dos billones y medio.
— Es un número que no puede ser ignorado, señor. Y por cada persona que ha decidido firmar, hay otros muchos que dudan de la sabiduría, para no mencionar la justicia, de este proyecto de federación. Ni el supervisor Karellen, con todos sus poderes, puede borrar mil años de historia de un solo plumazo.
— ¿Quién conoce los poderes de Karellen? — replicó Stormgren —. Cuando yo era niño la Federación Europea parecía un sueño, pero antes de que yo llegase a la madurez ya era realidad. Y eso ocurrió antes de la llegada de los superseñores. Karellen no hace más que terminar el trabajo comenzado por nosotros.
— Europa era una unidad geográfica y cultural. El mundo, no. Esa es la diferencia.
— Para los superseñores — replicó Stormgren sarcásticamente — la Tierra es quizá bastante más pequeña que Europa para nuestros padres, y el punto de vista de esas criaturas, hay que reconocerlo, es más evolucionado que el nuestro.
— No me opongo a la idea de una federación como último objetivo, aunque muchos de mis adherentes no estén de acuerdo. Pero esa federación tiene que nacer desde dentro; no puede ser impuesta desde fuera. Hemos de elaborar nuestro propio destino. ¡No queremos interferencias en los asuntos humanos!
Stormgren suspiró. Había oído todo eso cientos de veces, y sabía que sólo había una respuesta, una antigua respuesta que la Liga no estaba dispuesta a aceptar. El confiaba en Karellen, y ellos no. Esa era la diferencia más importante, y nada podía hacerse a ese respecto. Por suerte la Liga tampoco podía hacer nada.
