

Carlos Castaneda
El Fuego Interno
INTRODUCCIÓN
En los últimos quince años, he escrito extensos relatos sobre mis relaciones de aprendiz con un brujo indio, don Juan Matus. A causa de lo extraño de los conceptos y prácticas que don Juan quiso que yo comprendiera e interiorizara, no he tenido otra alternativa sino presentar sus enseñanzas en forma de narraciones descriptivas, relatos de lo que me ocurrió, tal como sucedió.
La organización total de las enseñanzas de don Juan se basaba en la idea de que el hombre tiene dos tipos de conciencia. El los nombró el lado derecho y el lado izquierdo, y de acuerdo a ello, dividió su instrucción en enseñanzas para el lado derecho y enseñanzas para el lado izquierdo.
Describió el primero como lo normal de todos nosotros, o el estado de conciencia necesario para desempeñarse en el mundo cotidiano. Dijo que el segundo era algo que no es normal, el lado misterioso del hombre, el estado de conciencia requerido para funcionar como brujo y vidente.
Las enseñanzas para el lado derecho las llevó a cabo en mi estado de conciencia normal. He descrito esas enseñanzas, a detalle, en todos mis relatos. Como parte de ellas, don Juan me dio a saber que él era un brujo. Incluso, me presentó a otro brujo, don Genaro Flores, y debido a la naturaleza de nuestra asociación, lógicamente concluí que me habían tomado como aprendiz.
Ese aprendizaje, en mi modo de pensar de aquel entonces, culminó con un acto incomprensible que don Juan y don Genaro me hicieron ejecutar. Me hicieron saltar desde la cuna de una montaña a un abismo.
En uno de mis relatos he descrito lo que me ocurrió en aquella ocasión. Lo que yo creí que era el último drama de las enseñanzas para el lado derecho fue representado allí, en esa cima, por el propio don Juan, don Genaro, dos aprendices, Pablito y Néstor, y yo. Pablito, Néstor y yo nos precipitamos, uno por uno, a un abismo.
