
A los tres minutos y veinte segundos, Buzz registró la cama: sábanas de satén azul, un cabezal tapizado con cupidos y corazones bordados. Metió la mano bajo el colchón, palpó madera y metal, sacó una escopeta de cañón recortado, grueso y negro, tal vez del calibre 10. Registró la recámara y comprobó que estaba cargada: cinco tiros, municiones de doble grado. Sacó las municiones y se las guardó en el bolsillo; siguiendo una corazonada, miró bajo la almohada.
Una Luger alemana, cargada, una bala en la recámara.
Buzz extrajo la bala y vació el cargador. Le fastidió no tener tiempo para buscar una caja fuerte y encontrar las fotos del perro. Habría querido arrojarlas a la cara de Lucy Whitehall para alejarla de los griegos con caspa y artillería de alcoba. Regresó a la sala y se detuvo al ver una libreta con direcciones en una mesita.
La hojeó. No descubrió nombres conocidos hasta llegar a la G, donde vio a Sol Gelfman, su casa particular y números de la MGM rodeados con círculos; en la M y en la P encontró a Donny Maslow y Chick Pardell, detectives que él había echado de Narcóticos, vendedores de marihuana en bares de poca monta, pero no chantajistas. Cuando llegó a la S encontró datos para dejar al griego fuera de combate y de paso ganarse unos pavos.
Johnny Stompanato, Crestview-6103. Guardaespaldas de Mickey Cohen. Según los rumores, había financiado su retiro de la Combinación Cleveland mediante violentas extorsiones. Según los rumores, proporcionaba marihuana mexicana a los vendedores locales a cambio del treinta por ciento de las ganancias.
El apuesto Johnny Stompanato: dólares y signos de interrogación.
Buzz regresó al coche para esperar.
