– Quizá tengas razón -dijo mientras me tomaba las manos y las mecía entre nosotros como hacía el viento con el puente colgante sobre la cascada cerca de Ponda-. Dios nos ha dado un alma pegajosa, y lo que se adhiere a ella es lo que siempre recordaremos.

Me tomó en su regazo y durante un buen rato estuvimos mirando juntos por la ventana; su cabeza se apoyaba en mi hombro, sentía el calor de su aliento en mi oreja. Me olisqueó el pelo como un ratón una vez más y yo volví a retorcerme felizmente entre sus brazos.

Las primeras estrellas pronto empezaron a aparecer, temblorosas, por encima de las palmeras que acariciaban la luna, aún junto al horizonte, gracias a la brisa del anochecer. Esperé a que el eco de las palabras que había pronunciado mi padre se diluyera por completo en la oscuridad, con la sensación de que me atrevería a decir algo sobre mí mismo tan pronto como desaparecieran. Pero ¿qué? Mi existencia latía a mi alrededor como nunca lo había hecho antes, estaba tan presente como los latidos de mi corazón, mucho más intensos que de costumbre, como si desearan hacerse oír. Cerré los ojos y vi el sol como lo habíamos contemplado unos minutos antes, media esfera roja que se fundía en una manta ondulada de montañas… que se fundía en el interminable y puntuado horizonte de otro día de mi vida. Yo era Tiago y, a la vez, el hijo de mi padre. ¿El mundo era algo aparte o todo era lo mismo?

– Me siento solo, papá -dije con un estremecimiento. Me besó y me abrazó fuerte. Me entregué a él, junto con todo aquello que pudiera llegar a ser. Cuando pensé en el cepillo de mamá tirado en el suelo, mi respiración se volvió más pesada, pero también más esperanzada, como si su ausencia fuera una preciosa presencia en mi pecho. Bajé al suelo para recuperar el aliento y volví al regazo de mi padre. Él empezó a peinarme y dijo algo que enseguida supe que quedaría pegado a mi alma:

– Tú nunca estarás solo, Ti, porque siempre estaré contigo -trazó un arco con la mano para señalar la luz de la luna que, poco a poco, convertía las palmeras en plumas plateadas-. Igual que todo esto.



4 из 399