– No seas injusta -amonestó Lori-. Él estará yendo de un lado a otro para visitar a Anna. Se ha ofrecido a trabajar contigo, lo cual me parece una idea excelente, y no tiene ni idea de cómo tratar a los niños. Además, apenas los conoce. Tenemos suerte porque, por primera vez, la casa no está llena. Kate y Anna, las gemelas que han estado conmigo mientras sus padres se aclaraban, se marcharon ayer, no han mandado a nadie desde Sydney y el único que queda es Robby.

Cuando Em terminó de curar a Robby, Lori lo alzó y lo abrazó.

– Eso nos deja a ti y a mí solos esta noche, ¿verdad, pequeñajo? -pero Robby apretó los labios, se puso rígido y estiró los bracitos hacia Em, dejando bien claro por quién sentía más afecto. Lori se lo pasó con un gesto de preocupación-. Todavía está muy apegado a ti, Em.

– Quizá fuera mejor si no lo viera más -dijo Em, pero al decirlo se le encogió el corazón. Tenía que endurecerse. No podía encariñarse con un paciente, aunque fuera un niño-. Supongo que ahora Jonas vendrá cada día a ver a sus sobrinos, y podría cambiarle los vendajes.

– Lo que deja a Robby sin nadie -contestó Lori.

– Lo deja contigo. Volverá a crear un vínculo con alguien, y no debería ser conmigo:

– Entonces, no sé con quién se vinculará -dijo Lori-. Sería desastroso que se apegara a mí. Soy solamente una madre de acogida temporal. Tengo que conseguir que su tía acepte que lo acoja una familia.

– ¿Sigue sin querer aceptar?

– No. Dice que la gente pensará que no le importa el niño, y que mandarlo a una familia de acogida es traicionar a su hermana.

– Así que prefiere dejarlo en un orfanato…

– Ante la duda, no hagas nada -sentenció Lori en un tono de voz que denotaba cansancio.

– Quizá podamos pedirle a Jonas que hable con ella -sugirió Em-. Es capaz de hacer sangrar a las piedras.

– Sí que puede -Lori miró a su amiga con atención-. ¿Estás segura de que no estás interesada en él?



43 из 125