
Se presupone que el hombre es fuerte. En verdad no se adapta al ambiente, pues es demasiado brusco y presta poca atención a las formas. Pero de carácter recto, responde de modo adecuado…
El oráculo informaba pues, simplemente, que el señor Baynes no era lo que parecía, y que el propósito de su viaje a San Francisco no era firmar un acuerdo sobre moldes de inyección, y que, al fin de cuentas, el señor Baynes era un espía.
Pero el señor Tagomi no alcanzaba a imaginar qué clase de espía podía ser el señor Baynes, a quién servía, y qué venía a buscar.
A la una y cuarenta de esa tarde, el señor Childan cerró de mala gana la puerta de calle de Artesanías Americanas S. A. Arrastró las pesadas maletas hasta el borde de la acera, llamó un pedetaxi, y le dijo al chink que lo llevara al edificio Times nipón.
El chink, de cara delgada, encorvado y sudoroso, murmuró jadeando un respetuoso saludo, y empezó a cargar las Maletas del señor Childan. Luego de haber ayudado al mismo señor Childan a instalarse en el asiento alfombrado, el chink puso en marcha el medidor, montó en su propio asiento, y pedaleó a lo largo de la calle Montgomery entre coches y ómnibus.
Childan se había pasado el día buscando el ítem para el señor Tagomi, y ahora la amargura y la ansiedad le abrumaban casi mientras miraba cómo pasaban los edificios. Y sin embargo… había triunfado. Tenía esa habilidad, independiente de todo el resto. Había encontrado el objeto exacto, y el señor Tagomi se quedaría tranquilo, y el cliente, quienquiera que fuese, quedaría contentísimo. Siempre doy satisfacciones, pensó Childan, a mis clientes.
Había podido procurarse, milagrosamente, un ejemplar casi nuevo del volumen uno número uno de Historietas Cómicas Tip Top. Impreso en la década del treinta, era una valiosísima pieza de arte norteamericano, uno de los primeros libros cómicos, un objeto de colección muy buscado. Por supuesto, llevaba otras cosas en las maletas, que mostraría primero. Iría ascendiendo gradualmente hasta la revista de historietas, bien guardada en una caja de cuero y envuelta en papel de seda en el centro de la maleta más grande.
