

Philip Kerr
El infierno digital
Para Jane, como siempre, y para William Finlay
¿Te he pedido acaso que me saques de las tinieblas?
John Milton
… ese vaso de agua helada en la cara, ese tonificante guantazo en la boca, esa reprimenda por el conformismo de nuestras almas burguesas, que llamamos arquitectura moderna.
Tom Wolfe
Prólogo
Perseguimos una idea nueva, un lenguaje nuevo, algo que corresponda a las cápsulas espaciales, los ordenadores y los envases desechables de una era atómica y electrónica…
Warren Chalk
El americano miró al sol que declinaba sobre el nuevo estadio de fútbol de Shenzen y rezó por que la ejecución terminase antes de que el centro del campo quedara en la sombra. Impaciente por sacar fotos, enfocó la cámara a un grupo de hombres de aspecto arrogante, unos con chaquetas a lo Mao y otros con trajes oscuros, que estaban sentándose una docena de filas más abajo.
– ¿Quiénes son esos tíos? -preguntó.
Su asistente e intérprete se puso de puntillas sobre sus zapatos de tacón alto y siguió la línea de su teleobjetivo entre las cabezas de la multitud.
– Del partido, creo -contestó ella-. Pero también hay hombres de negocios.
– ¿Estás segura de que tenemos permiso para esto? -murmuró él.
– ¡Claro que estoy segura! -afirmó la muchacha-. He sobornado al jefe de la DSP de Shenzen. Hoy no nos molestarán, Nick, créeme.
LA DSP era la Dirección de Seguridad Pública de la República Popular China.
– Eres un portento, cariño.
La muchacha china sonrió, inclinando la cabeza.
El estadio casi se había llenado ya.
