
– Sí -dijo entonces Laura-. Me han seguido. Por el momento no van detrás de vosotros, sino detrás de mí. De todas formas, éste era el único camino para darte una copia de lo que tienen. No creo que os hayan pinchado el teléfono, pero tampoco lo descarto. Cuando leas el informe verás que este viaje vuestro no les preocupa. Incluso les interesa. En cuanto a mí, el tipo que me sigue parece bastante novato, de momento no veo que se lo estén tomando muy en serio.
Laura extendió otra vez la mano con la carpeta de plástico.
– Siento no haber avisado -dijo-. Tú sabes cómo es esto.
– Ya lo veo -dijo la portuguesa-. Esta vez no te ha importado apuntar a las piernas. Nos has engañado para conseguir tus fines. ¿Cuáles son?
– Nunca iríamos contra vosotros -dijo Laura.
– Supón que lo acepto. Pero además querrás que acepte que el engaño era el único modo que tenías de lograr lo que querías.
– Es que era el único.
– A veces renunciar a los medios es renunciar a los fines -dijo la portuguesa.
– Creo que lo entiendo.
– No vas a decirme quiénes sois.
– Ahora no. -La portuguesa cogió la carpeta de las manos de Laura, que dijo-: Pero si llegas a saberlo, no te sentirás traicionada.
Laura estrechó la mano a la portuguesa antes de salir.
Esperó en los alrededores del hotel; el hombre que la seguía no estaba. Metió las manos en los bolsillos de sus pantalones, lo que hizo que el jersey largo formase una especie de bolsa de canguro que se movía al ritmo de sus pasos. Se detuvo en una cabina para llamar a Agustín Sedal a uno de sus teléfonos móviles.
– Ya no me siguen -dijo Laura-Sedal sólo contestó:
– Ten paciencia,
El autobús no iba muy lleno, Laura encontró sitio al rondo. Poco después un hombre se sentó a su lado. Era el agregado que buscaban. Los agregados no van en autobús, sólo podía ser una provocación. El hombre fingía no haber reparado en ella. Laura esperó tres paradas; en la cuarta, sacó de uno de los bolsillos de su mochila una lata pequeña de caramelos de naranja. La abrió, se disponía a coger uno y entonces, como si se le acabara de ocurrir, se dirigió al agregado:
