– Sólo el comienzo -dijo Milner, que se inclinó hacia adelante y pulsó el mando a distancia para encender la televisión por satélite.

En la pantalla apareció, casi al instante, el hongo de la primera bomba atómica que había estallado en Nueva Delhi. Pareció que la espesa nube de escombros hacía retroceder el cielo como un inmenso rollo de pergamino viejo y resquebrajado. Dos días después de que la Guardia Pakistaní hiciera pública la colocación de artefactos nucleares, la cadena de televisión había instalado cámaras de control remoto que grababan sin cesar desde las afueras de las ciudades señaladas, por si la Guardia hacía efectivas sus amenazas. Aun a dieciséis kilómetros de distancia, la cámara empezó a vibrar violentamente cuando la colosal onda expansiva de la explosión hizo temblar la Tierra. Ante la cámara, varios cientos de metros más allá, un pequeño edificio de dos plantas se vio sacudido por el temblor antes de venirse abajo. Un instante después, un brillante resplandor en la pantalla marcaba el momento de la segunda explosión.

«Esto es lo que ocurría hace aproximadamente una hora -dijo el comentarista, su voz sembrada de terror-, cuando dos explosiones atómicas, detonadas por la Guardia Islámica Paquistaní, sacudían el subcontinente indio. Se cree que la acción podría responder a la prohibición de entrada de armas en Pakistán desde China y al nuevo ultimátum lanzado por el general Brooks, comandante en jefe de las fuerzas de la ONU destacadas en la región. Fuentes próximas a la Guardia Islámica Paquistaní informan de que los líderes del movimiento estaban convencidos de la inminente localización de las bombas por parte de fuerzas especiales de la ONU, lo que habría situado a la India en una posición más que favorable para, definitivamente, invadir Pakistán.

»Escasos minutos después de las explosiones, el gobierno Pakistaní condenaba el ataque de la Guardia e insistía en calificar el movimiento como un grupo insurrecto sin relación alguna con el gobierno Pakistaní. Pero para entonces, la India ya había lanzado contra Pakistán su respuesta en forma de dos misiles de cabeza nuclear. China, que al parecer ya estaba preparada para contrarrestar la respuesta de la India, ha puesto en marcha sus sistemas de interceptación, que han neutralizado con éxito los misiles indios antes de que alcanzaran su objetivo.



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