
– No había nadie…
Francesco se levantó, pasó detrás de la barra y llenó dos vasos de whisky. Volvió a la mesa y me pasó uno. Luego encendimos los cigarrillos.
– Dime, ¿por qué hiciste eso esta noche?
– No sé. Nunca en mi vida le había dado un cabezazo a alguien.
– ¡Qué raro! Por el modo en que le rompiste la nariz parecías un profesional. ¿Te enseñó alguien?
Efectivamente, alguien me había enseñado.
A los catorce años, mis amigos y yo solíamos ir a un salón de billar cerca de casa. Generalmente jugábamos al ping-pong y al pool. Los clientes no eran gente precisamente elegante y una vez dije una palabra de más a uno que, a los dieciséis años, ya era un criminal. Quiero decir un verdadero criminal. Era camello y robaba automóviles, entre otras cosas. Nunca supe su nombre, pero, cuando no estaba, todos lo llamaban 'u Zuzzus, el Puerco. La higiene personal no era su principal pasión.
Naturalmente, me estaba haciendo sonar como un bongó sin que mis amigos hicieran nada. Lo único que faltaba era que comenzaran a silbar mirando hacia otra parte. Así y todo, mientras yo recibía los golpes tratando de minimizar el daño, otro se puso en medio. Él también era un criminal, era mayor -tal vez dieciocho años-, más corpulento que el otro y sobre todo notablemente mucho más peligroso.
Se llamaba Feluccio. Feluccio 'u Gress, el Grande. Controlaba negocios ilegales y hacía respetar el orden en toda la manzana del salón de billar. Tenía una idea personalísima del orden, pero eso es otro asunto. Por razones desconocidas, yo le caía simpático.
Me ofreció una cerveza Dreher y un trapo con hielo para los moretones. Dijo que yo no podía permitir que me golpearan de ese modo. Dije que sí podía, y de qué modo, y lo acababa de demostrar, pero él no captó la sutil ironía. Estaba preocupado por mi destino en la jungla urbana y decidió convertirme en su alumno. Había desarrollado un método propio de combate. Si hubiera nacido en Oriente tal vez se habría convertido en un gran maestro. En cambio estaba en Bari, en el barrio Libertà, y era Feluccio 'u Gress, campeón de pelea en la calle y de golpes en el estadio. Y no sólo eso.
