– In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti.

– El poder del perro -oye murmurar a un poli mexicano. El poder del perro.

PRIMERA PARTE. PECADOS ORIGINALES


1

LOS HOMBRES DE SINALOA

¿Ves aquella llanura inhóspita, triste y agreste,

la sede de la desolación, vacía de luz,

excepto por el brillo de esas lívidas llamas,

de reflejos pálidos y espantosos?

John Milton, El paraíso perdido


Distrito de Badiraguato

Estado de Sinaloa

México

1975


Las amapolas arden.

Flores rojas, llamas rojas.

Solo en el infierno, piensa Art Keller, las flores son de fuego.

Art está sentado en una cresta sobre el valle en llamas. Mirar hacia abajo es como contemplar un cuenco de sopa humeante. No ve con claridad a través del humo, pero lo que distingue es una escena surgida del infierno.

Jerónimo Bosch plasma la Guerra contra las Drogas.

Los campesinos mexicanos corren delante de las llamas, aferrando las escasas posesiones que han podido reunir antes de que los soldados prendieran fuego al pueblo. Los campesinos empujan a sus hijos hacia delante, cargados con sacos de comida, fotografías familiares compradas a buen precio, mantas y algo de ropa. Sus camisas blancas y sombreros de paja (manchados de amarillo a causa del sudor) les dan la apariencia de fantasmas entre la bruma de humo.

Salvo por la ropa, piensa Art, podría ser Vietnam.

Casi se sorprende, cuando mira la manga de su camisa, al ver algodón azul en lugar del verde del ejército.

Tiene que recordarse a sí mismo que esto no es la Operación Fénix, sino la Operación Cóndor, y que esas no son las montañas invadidas de bambú del I Corps, sino los valles montañosos de Sinaloa, ricos en amapolas.

Y la cosecha no es de arroz, sino de opio.



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