Habían fracasado los intentos de los investigadores por determinar si realmente Sean había ido al Stanley. Todas las camareras y los ayudantes del restaurante del hotel habían sido interrogados y ninguno recordaba a mi hermano.

Un informe de una página resumía la entrevista de Scalari con el psicólogo de Sean. De algún modo, quizás a través de Riley, se había enterado de que Sean había estado visitando a un terapeuta de Denver. El doctor Colin Dorschner, según el informe de Scalari, declaró que Sean padecía una depresión aguda causada por el estrés del trabajo, en particular por su fracaso en cerrar el caso Lofton. Lo que no decía el resumen de la entrevista era si Scalari le había preguntado a Dorschner si pensaba que mi hermano era un suicida. Incluso me preguntaba si Scalari se habría hecho esa pregunta.

El último legajo de papeles era el informe final del oficial investigador. En el último párrafo estaba el resumen y la conclusión definitiva de Scalari:

Basándose en la evidencia física y en la declaración del testigo ocular de la muerte del detective Sean McEvoy, el OI [oficial investigador] llega a la conclusión de que la víctima murió a consecuencia de un disparo que se autoinfligió después de escribir un mensaje en el interior del parabrisas empañado. Era sabido por sus colegas, incluido el OI, por su esposa y por el psicólogo Colin Dorschner que la víctima estaba emocionalmente agobiada por sus vanos esfuerzos para esclarecer mediante arresto el homicidio de Theresa Lofton del 19 de diciembre (caso n.º 832). Se cree ahora que esta alteración pudo haberle llevado a quitarse la vida. El asesor psicológico del DPD [Departamento de Policía de Denver], doctor Armand Griggs, declaró en una entrevista (22/2) que el mensaje -«Fuera del espacio. Fuera del tiempo»- escrito en el parabrisas podía considerarse una despedida típica de suicida, coherente con el estado mental de la víctima.



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