– Y ahora dime los apellidos de los dueños de los otros animales -dijo a Fazio.

– Ennicello, Contrera, Contino y Ottone; el amo de la cabra, el que acabamos de mencionar ahora mismo, se llama Stefano Ottone.

– ¡Ahí está! -gritó Mimì.

– ¿Ahí está qué? -preguntó Fazio.

– Es lo que escribe -repuso Augello.

– Dices bien, Mimì. Con las iniciales de los apellidos nos está escribiendo otro mensaje. Y nosotros nos equivocábamos al pensar que lo estaba componiendo con las iniciales de los animales asesinados.

– ¡Ahora me explico el porqué! -exclamo Fazio.

– Pues explícanoslo también a nosotros.

– En la casita del jubilado donde mataron el perro había también dos cabras. Y esta mañana me he preguntado por qué el hombre no había vuelto a la casa del señor Contino en lugar de desplazarse a veinte kilómetros de distancia para buscar otra cabra. Ahora lo entiendo. ¡Necesitaba un apellido que empezara por O!

– ¿Qué podemos hacer? -inquirió Augello, a medio camino entre el nerviosismo y la angustia.

Fazio miró también al comisario con los ojos de un perro que está aguardando que le echen un hueso.

Montalbano extendió los brazos.

– No podemos esperar a que le pegue un tiro a un hombre para intervenir. Porque la próxima vez, de eso estoy más que seguro, matará a alguien -insistió Mimì, y Montalbano volvió a extender los brazos-. No entiendo cómo puedes estar tan tranquilo -repuso en tono provocador.

– Porque no estoy tan obsesionado como tú -contestó el comisario, más fresco que una lechuga.

– ¿Puedes explicarte mejor?

– En primer lugar, ¿quién te dice a ti que estoy tranquilo? En segundo, ¿quieres decirme qué coño podemos hacer? ¿Construimos un arca como Noé, metemos dentro todos los animales y esperamos a que el hombre venga a matar uno de ellos? Y en tercero, no está escrito, no está dicho en ningún sitio, que la próxima vez vaya a disparar contra un hombre. Él sólo matará a un cristiano al final del mensaje. Hasta ahora ha escrito la primera palabra, que es ecco, es decir, «aquí está», «aquí tenéis». La frase evidentemente no está terminada. E ignoramos su longitud, cuántas palabras necesitará. Os aconsejo que os arméis de paciencia.



20 из 272