– Intente recordar eso mañana -sugirió-. Podríamos empezar por ahí. Me temo que hoy se nos ha acabado el tiempo.

– ¿Mañana? -Zimmerman vaciló antes de levantarse-. Corríjame si me equivoco, pero mañana es el último día antes de que usted empiece esas malditas vacaciones de agosto que toma cada año. ¿De qué me servirá eso?

Una vez más permaneció callado y dejó que la pregunta flotara por encima de la cabeza del paciente. Zimmerman resopló con fuerza.

– Lo más probable es que quienquiera que esté ahí fuera sea más interesante que yo, ¿verdad? -soltó con amargura. Luego se incorporó en el diván y miró al analista-. No me gusta cuando algo es distinto. No me gusta nada -dijo con dureza. Le lanzó una mirada rápida y penetrante mientras se levantaba. Sacudió los hombros y dejó que una expresión de contrariedad le cruzara el semblante-. Se supone que siempre será igual -prosiguió-. Vengo, me tumbo, empiezo a hablar. El último paciente todos los días. Es como se supone que será. A nadie le gusta cambiar. -Suspiró, pero esta vez más con una nota de cólera que de resignación-. Muy bien. Hasta mañana, pues. La última sesión antes de que se marche a París, a Cape Cod, a Marte, o adondequiera que vaya y me deje solo.

Zimmerman se volvió con brusquedad y cruzó furibundo la pequeña consulta para salir por la puerta sin mirar atrás.

Permaneció un instante en el sillón escuchando el tenue sonido de los pasos del hombre enfadado que se alejaban por el pasillo exterior. Después se levantó, resintiéndose un poco de la edad, que le había anquilosado las articulaciones y tensado los músculos durante la larga y sedentaria tarde tras el diván, y se dirigió a la entrada, una segunda puerta que daba a su modesta sala de espera.

En ciertos aspectos, esa habitación con su diseño improbable y curioso, donde había montado su consulta hacía décadas, era singular, y había sido la única razón por la que había alquilado el piso al año siguiente de haber terminado el período de residencia y el motivo de haber seguido en él más de un cuarto de siglo.



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