Jonas se levantó y asintió con la cabeza.

– Hablaré con Oscar y me aseguraré de que esté al tanto.

Filing le acompañó a la puerta y salió con él al porche. Los dos se detuvieron y observaron, hombro con hombro, la posada.

Filing se movió como si se dispusiera a volver adentro.

– Henry estará conmigo toda la tarde. Te informaré de cualquier cosa que descubra sobre la familia.

Jonas asintió con la cabeza y comenzó a bajar los escalones del porche.

– Mientras está contigo, pienso interrogar yo mismo a la preciosa señorita Beauregard… Ya te contaré si descubro algo interesante. A punto de girarse hacia la puerta, Filing se detuvo. -Está en guardia contigo.

– Lo sé. -Jonas sonrió mientras bajaba los escalones-. Pero creo que conozco la manera de conseguir que baje la guardia.

CAPÍTULO 03

– Buenas tardes, señorita Beauregard.

Em levantó la mirada del montón de listas que estaba estudiando, para descubrir a Jonas Tallent bloqueando la puerca de su pequeño despacho. Se las arregló para no sonreír, aunque le costó un gran esfuerzo. Él llevaba un largo abrigo de capa que le llegaba hasta el borde de las brillantes botas Hessians. Se había cambiado la chaqueta de montar por un abrigo más formal y un chaleco. Parecía recién salido de las páginas del Gentlemen's Gazette.

Luchando por someter sus revoltosos sentidos, ella asintió con la cabeza.

– Señor Tallent. -Cuando él no dijo nada más, y sólo se quedó mirándola, Em se sintió obligada a preguntar-: ¿Puedo ayudarle en algo?

– En realidad, estoy aquí para ayudarla a usted.

Aquellas palabras, dichas con una profunda y suave voz, envolvieron a la joven. Su instinto se puso en guardia de inmediato.

Como si él lo supiera, esbozó una amplia sonrisa.

– Se me ha ocurrido que debería presentarle a Finch, nuestro proveedor en Seaton, y que eche un vistazo a sus mercancías de primera mano. Ahora mismo me dirijo allí en el cabriolé, y me preguntaba si le gustaría acompañarme.



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