
Tras los días del triunfo de la razón, surgió un método y una Ciencia y ya no quedó sitio para la magia, en el mundo que la Ciencia había construido, ya que en ella no existía método, ni sistema, ni podía reducirse a una fórmula ni a una ecuación. En consecuencia, se convirtió en algo sospechoso, fue expulsada, despreciada y considerada como una estúpida locura. Ningún nombre que se hallase en sus cabales podía considerarla seriamente.
Pero la llamaron PK (paranormal-kinética) útilmente, para abreviar tan larga expresión. Y aquellos que la poseían fueron llamados parakinos, siendo perseguidos, encerrados en una cárcel o maltratados de formas aún peores. A pesar de todo y teniendo en cuenta el abismo que mediaba entre la PK y la Ciencia, fue tomando el sistema metódico que la propia Ciencia había ido remachando en la mente del género humano, hasta que la PK tomó carta de naturaleza y comenzó a actuar. «Y por extraño que ello pudiera parecer — se dijo Blaine a sí mismo —, había tenido que ser necesario que la ciencia lo hubiese hecho primero».
