A unos metros de aquella paliza, un par de muchachos vestidos con el mismo uniforme estaban pasando unas huchas rojizas por las mesas en solicitud de donativos. Visto lo que estaban haciendo con el pobre infeliz que taponaba la entrada, los presentes no mostraban lentitud alguna. Echaban en las ranuras monedas o incluso algún billete doblado, ya que, a juzgar por la expresión de sus rostros, no podían permitirse la menor reticencia frente a aquella colecta.

Los muchachos de las alcancías parecían, desde luego, contentos. Cada vez que aumentaban sus haberes, movían los alargados recipientes con un rápido gesto de la muñeca y les arrancaban un alegre sonido metálico.

Desvió Eric los ojos hacia la derecha y contempló a los camareros, que se habían colocado con las nalgas pegadas contra el mostrador a la espera de que concluyera todo. Sin duda, el calvo tenía miedo de que aquellos uniformados jóvenes la emprendieran a golpes con alguien distinto del desdichado al que estaban moliendo a la entrada. Sin embargo, no todos mostraban semejante inquietud. Uno de ellos, delgado, moreno y con ojos azules, contemplaba la escena con el mismo gesto aburrido con que habría visto llegar el camión de la leche. En cuanto a los dos empleados restantes, se habían colocado las bandejas delante del pecho como si así pudieran protegerse mejor de cualquier eventualidad desagradable. Estaba Eric contemplando aquellas reacciones tan dispares cuando un soniquete metálico le obligó a cambiar su ángulo de visión.

Uno de los jóvenes de camisa parda se había detenido ante una mesa, situada a cinco metros escasos, mientras hacía repiquetear la hucha con golpes acompasados e ininterrumpidos. No podía ver Eric a la persona a la que instaba, bastante infructuosamente por cierto, a contribuir. Sin embargo, a pesar de que lo mejor hubiera sido no cambiar de posición, su curiosidad resultó más fuerte que su prudencia. Reculó unos centímetros, colocó las yemas de los dedos sobre el mármol y se impulsó lo suficiente como para poder proyectar la mirada por encima de la mesa.



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