
—Esta vez Keith fue solo —siguió diciendo Cynthia—. Siempre andan muy cortos de personal en su departamento, supongo que en toda la Patrulla. Tantos miles de años por vigilar y tan pocas vidas para hacerlo. Ya había ido solo antes. Siempre tenía miedo de dejarlo, pero me dijo… vestido como un pastor trashumante sin nada que valiese la pena robar… que estaría más seguro en las tierras altas de Irán que atravesando Broadway. ¡Sólo que esta vez no ha sido así!
—Entiendo, entonces —dijo Everard con rapidez—, se fue… ¿dices que hace una semana?, con la intención de obtener los datos, informar a la jefatura de su especialidad y regresar el mismo día en que te dejó. —Porque sólo un idiota total dejaría que tu vida pasase sin estar allí—. Pero no lo hizo.
—Sí. —Encendió otro cigarrillo con la colilla del primero—. Me preocupé inmediatamente. Le pregunté al jefe. Me hizo el favor de preguntarse a sí mismo una semana en el futuro, hoy, y recibió como respuesta que Keith no había regresado. La central de información dice que no saben nada de él. Así que consulté con Registros en el cuartel general del entorno. Su respuesta fue… fue… que Keith no regresó nunca y que nunca se encontró rastro de él. Everard asintió con gran cuidado.
—Por tanto, claro está, se ordenó una investigación que CGE tiene en sus registros.
El tiempo cambiante permitía muchas paradojas, pensó por millonésima vez.
En el caso de un hombre desaparecido, no se te requería que lo buscases sólo porque un registro en algún sitio dijese que lo habías hecho. Pero ¿de qué otra forma tendrías alguna oportunidad de encontrarlo? Posiblemente podrías retroceder y por tanto cambiar los acontecimientos de forma que efectivamente, después de todo, lo encontraste… en cuyo caso el informe que escribiste «siempre» habría señalado el éxito, y sólo tú conocerías la verdad «anterior».
