
– ¿No crees que podrías hacerlo sola? ¿Para qué necesitas a Greg?
– Le da interés al asunto -respondió Maddy con frialdad-; él representa el punto de vista masculino.
Tenía sus propias ideas sobre el programa, y a menudo diferían de las de su marido, por lo que no siempre deseaba contarle en qué estaba trabajando. No quería que él interfiriera en sus reportajes. A veces resultaba difícil estar casada con el director de la cadena.
– ¿Anoche la primera dama te invitó a participar en la Comisión sobre la Violencia contra las Mujeres? -preguntó Jack con aire despreocupado.
Maddy negó con la cabeza. Había oído rumores sobre la comisión que estaba formando la primera dama, pero esta no le había hablado del tema.
– No, no lo hizo.
– Lo hará -dijo Jack con convicción-. Le dije que te gustaría participar.
– Solo si tengo tiempo. Todo depende del compromiso que me exija.
– Le dije que lo harías -repitió Jack con brusquedad-. Es bueno para tu imagen.
Maddy guardó silencio unos instantes, mientras miraba por la ventanilla. Conducía el chófer que trabajaba para Jack desde hacía años, y ambos confiaban plenamente en él.
– Me gustaría tener la oportunidad de tomar esa decisión sola -dijo en voz baja-. ¿Por qué hablaste en mi nombre?
Cuando Jack se comportaba de aquella manera, la hacía sentirse una niña. Aunque solo tenía once años más que ella, a veces la trataba como si fuese su padre.
– Ya te lo he dicho. Sería bueno para ti. Considéralo una decisión ejecutiva del jefe de la cadena. -Como tantas otras. Maddy detestaba que adoptara esa actitud, y él lo sabía. La sacaba de sus casillas-. Además, acabas de reconocer que te gustaría.
– Si tengo tiempo. Deja que lo decida yo.
Pero ya habían llegado a la cadena, y Charles estaba abriendo la portezuela del coche. No había tiempo para continuar la conversación. Y Jack no tenía aspecto de querer hacerlo. Era obvio que no se movería de su posición. La besó con rapidez y desapareció en su ascensor privado. Después de pasar por el control de seguridad y el detector de metales, Maddy subió a la sala de redacción.
