Bobby Joe le había roto los dos brazos en uno de sus arrebatos de ira, y en otra ocasión la había empujado por la escalera, fracturándole una pierna. Todo esto había ocurrido inmediatamente después de que Madeleine conociera a Jack, durante un ataque de celos de Bobby. Ella le había jurado que no estaba liada con Jack, cosa que en su momento era verdad. Él era su jefe y mantenían una relación de amistad; el resto llegó después, una vez ella se marchó de Knoxville y se trasladó a Washington para trabajar en la cadena de televisión. Un mes después de su llegada a Washington, Jack y ella se habían hecho amantes, pero entonces el divorcio de Maddy ya estaba en trámite.

– ¿Por qué tienes que ir temprano? -preguntó Jack por encima del hombro mientras desaparecía en el cuarto de baño de mármol negro.

Hacía cinco años que le habían comprado la casa a un diplomático árabe. Abajo había un gimnasio completo, una piscina y hermosas salas que Jack usaba para agasajar a sus amigos. Y los seis cuartos de baño de la casa eran de mármol. La casa tenía cuatro dormitorios; el de ellos, y tres habitaciones de huéspedes.

Ninguna de esas habitaciones se convertiría en un cuarto infantil. Jack le había dejado muy claro desde el principio que no quería hijos. No había disfrutado de los dos que había tenido mientras crecían, y no deseaba más; de hecho, se lo prohibió terminantemente. Y tras una temporada de duelo por los hijos que nunca tendría, Maddy se había hecho ligar las trompas. En cierto sentido era mejor; había tenido media docena de abortos durante sus años con Bobby Joe y ni siquiera sabía si sería capaz de dar a luz a un niño normal. Le pareció más sencillo ceder a los deseos de Jack y no correr riesgos. Él le había dado tanto, y deseaba cosas tan grandes para ella, que Maddy había llegado a entender que los hijos solo serían un obstáculo y una carga para su carrera. Pero todavía había momentos en que lamentaba la irreversibilidad de su decisión. A los treinta y cuatro años, muchas de sus contemporáneas aún seguían teniendo hijos, mientras que ella solo tenía a Jack. Se preguntaba si se arrepentiría aún más cuando fuera vieja y echara de menos nietos. Pero era un pequeño precio a pagar por la vida que compartía con Jack Hunter. ¡Y ese punto era tan importante para Jack! Había insistido mucho en ello.



9 из 284