
—He oído algo sobre eso —dijo Leo—. Otro invento de Beta Colony, ¿verdad?
Van Atta asintió.
—Hoy en día los mundos externos se están volviendo demasiado inteligentes. La Tierra va a terminar perdiendo su liderazgo si no se actualiza.
Tenía razón, pensó Leo. Sin embargo, la historia de la innovación sugería que era inevitable. Los directivos que habían hecho grandes inversiones de capital en un sistema, naturalmente no estaban dispuestos a echar todo a perder y así era cómo los recién llegados progresaban, para frustración de los ingenieros leales…
—Yo había pensado que el uso de réplicas uterinas se limitaba a emergencias obstétricas.
—En realidad, la única limitación para su uso es el hecho que son terriblemente costosas —respondió Van Atta—. Probablemente, sólo se trate de una cuestión de tiempo, hasta que las mujeres adineradas en todo el mundo comiencen a escaparse de sus obligaciones biológicas y dejen de engendrar hijos en sus vientres. Pero para Galac-Tech, significó que finalmente se pudieron llevar a cabo experimentos de bioingeniería humana, sin la necesidad de utilizar madres para llevar los embriones implantados. Un hábil enfoque de ingeniería bien definido y controlado. Aún mejor, estos cuadrúmanos son unidades completas. Es decir, sus genes provienen de tantas fuentes diferentes que es imposible identificar quiénes son sus padres genéticos. Así nos ahorramos muchas complicaciones legales.
—Seguro que sí —dijo Leo.
—Todo esto era la obsesión del doctor Cay, supongo. Nunca lo conocí, pero debe haber sido uno de esos tipos carismáticos, que se vuelca de lleno a un proyecto con mucha anticipación, antes de cualquier resultado posible. El primer grupo ya cumple veinte años. Los brazos adicionales son la parte más complicada…
