De un desierto moral como el alma de Peter surgió la armonía, la unidad y la paz.

En cambio, el legado de Ender, según recordaba la humanidad, era muerte, asesinato, xenocidio.

Ender, el hermano menor de Valentine, el hombre al que iban a ver, era el más delicado, el hermano a quien amaba y a quien en los primeros años intentó proteger. Era el bueno. Oh, sí, tenía una veta implacable que rivalizaba con la de Peter, pero también la decencia de sentirse asustado ante su propia brutalidad. Ella lo amaba tan fervientemente como odiaba a Peter, y cuando Peter exilió a su hermano menor de la Tierra que anhelaba gobernar, Valentine se marchó con Ender, en repudio definitivo a la hegemonía personal que Peter ejercía sobre ella.

«Y aquí estoy de nuevo —pensó Valentine—, de vuelta a la política.»

—Transmite —indicó bruscamente, en el tono entrecortado que anunciaba al terminal que le estaba dando una orden.

La palabra transmitiendo apareció en el aire sobre el ensayo. Normalmente, cuando redactaba trabajos eruditos, tenía que especificar un destino, enviar el ensayo a un editor a través de algún camino tortuoso para que nadie pudiera relacionarlo fácilmente con Valentine Wiggin. Ahora, sin embargo, una amiga subversiva de Ender, trabajando bajo el nombre en código de «Jane», se encargaba de eso por ella, recurriendo a todos los trucos para convertir un mensaje del ansible de una nave que viajaba casi a la velocidad de la luz en un mensaje legible en un ansible planetario cuyo patrón temporal transcurría más de cinco veces más, rápido.

Ya que comunicarse con una nave estelar devoraba grandes cantidades de tiempo ansible planetario, normalmente se recurría a este procedimiento sólo para información e instrucciones de navegación. Las únicas personas a las que se les permitía enviar mensajes extensos eran los altos oficiales del gobierno o el ejército.



18 из 557