—Todo está presurizado —explicó Hans Gibbs cuando Judith preguntó por la necesidad de compuertas interiores—. Pero las diferentes secciones tienen distintos niveles de presión. Las compuertas, claro, están también por cuestiones de seguridad. Nunca hemos tenido una descompresión o una mala pérdida de aire, pero podría suceder en cualquier momento… no podemos detectar todos los meteoritos.

La cogió del brazo mientras se agarraban al cable para iniciar otro tramo en su camino hacia el Eje Superior. Los músculos de ella se tensaron ligeramente bajo sus dedos, pero no hizo ningún comentario.

—¿Has pasado mucho tiempo en caída libre? —preguntó él después de un instante. Se dio la vuelta para mirarla a la cara mientras recorrían el túnel en forma de espiral que les llevaba al borde del Eje Superior.

Ella negó con la cabeza.

—Lo suficiente para que no me cree problemas en el estómago, pero eso es todo. A veces he pensado que no estaría mal pasar las vacaciones en Acuática y ver cómo se practica la natación en caída libre; pero me han dicho que es caro y siempre he estado demasiado ocupada.

—Si vienes a trabajar aquí podrás hacerlo gratis. Los grandes acuarios del Engranaje están abiertos continuamente a los nadadores.

Volvió la cara, de forma que ya no la miraba directamente. Cuando habló de nuevo. Su voz era completamente neutral.

—Hay otras experiencias en caída libre que deberías probar… son realmente interesantes. Tal vez puedas hacerlo antes de volver al Instituto y decirle a los otros cómo es todo esto.

El sintió que los músculos de su brazo se tensaban nuevamente bajo su contacto.

—Vamos a ver primero qué pasa con Salter Wherry, ¿no? —dijo ella. Su voz era indiferente, pero parecía un poco divertida—. Tal vez tenga que decirles que no salió bien. O tal vez tengamos algo que celebrar.



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