—¿Incrementa ligeramente?

—No tan ligeramente, lo suficiente para que el que está empleando el traje lo note. Punto tres. La presión incrementada en la arteria carótida puede producir desmayos momentáneos.

»Punto cuatro: cuando el traje está en una operación visual normal, el apagón es momentáneo, demasiado breve para que se observe. Pero cuando el traje está en control remoto y usa cámaras de televisión en vez de la escafandra, los rastreadores del televisor provocan un feedback al cerebro que refuerza el desmayo. Resultado: narcolepsia. El que está utilizando el traje no despertará del ciclo a menos que haya una interrupción externa. ¿Qué te parece todo esto?

De Vries guardó silencio unos instantes y luego asintió. —Plausible, más que plausible. Casi completamente correcto.

—Muy bien. Estoy de acuerdo. Ahora escucha el punto cinco. —Ella cerró el puño—. Todo esto se sabe desde hace cuarenta años. El aumento de presión en la carótida es una causa clásica de narcolepsia. El refuerzo de la onda cerebral es un mecanismo de feedback positivo. ¿Qué te dice todo esto?

De Vries se echó hacia atrás y miró el techo. Sacudió la cabeza.

—Judith, puesto en esos términos, veo adonde quieres llegar… pero debo admitir que no se me habría ocurrido si no me lo hubieras puesto delante de las narices.

Judith Niles le miró sombríamente.

—Especifica, Jan. ¿Qué tiene de malo?

—Es demasiado simple. Cuando has dado la explicación está claro que no somos necesarios para resolver el problema. Recuerda que me dijiste que conocías la respuesta cuando miraste por primera vez los trajes y los historiales. Todo lo que los médicos de la Estación Salter tendrían que hacer es leer la bibliografía mínima y hacer unos pocos experimentos bien diseñados. Con eso, habrían advertido las correlaciones entre los nuevos trajes y el origen del problema.



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