
Jan De Vries la estaba esperando en su despacho, leyendo tranquilamente un fichero marcado con la advertencia Confidencial. Sólo para el Director. Alzó la vista cuando ella entró.
—¿Cómo se encuentra?
—Se está recuperando. Ha estado inconsciente casi una hora, y no recuerda nada. En lo que respecta a Wolfgang, ni siquiera empezó los test con el traje en vídeo. —Judith Niles no se sentó sino que empezó a caminar de un lado a otro, ante la silla donde estaba sentado Jan De Vries—. No hay efectos colaterales y está completamente consciente.
—Entonces tu hipótesis es correcta. Predijiste qué pasaría, y el sujeto hizo exactamente lo que se esperaba, —De Vries cerró el informe—. Ahora todo puede seguir adelante como habías planeado. Pondremos el Instituto en órbita, pasaremos un mes o dos haciendo supuestos análisis sobre el problema y luego le daremos a Salter Wherry la solución a su problema. Después, estaremos en disposición de continuar nuestras investigaciones, como el nuevo contrato del Instituto permite explícitamente. Maravilloso. La manipulación es completa, exactamente como habías planeado. —Su boca se torció en una sonrisa—. Así que, querida, ¿dónde está tu alegría? No tienes el aspecto de alguien cuyos planes están a punto de cumplirse.
—No estoy satisfecha, en absoluto. —Judith Niles se detuvo, mirando zumbona la diminuta figura de De Vries en las profundidades del sillón—. Escucha esto, y luego dime lo que piensas. Punto uno: hace un año hubo un leve cambio en el tipo de traje espacial que se usa en la Estación Salter para hacer trabajos en el exterior. El nuevo usa un juego de anillas y sellos ligeramente diferente en la parte del cuello.
«Punto dos: Según qué posiciones tome la cabeza, el traje nuevo incrementa la presión de la arteria carótida de quien lo usa.
