– Hoy he decidido que mi nuevo libro se titulará Daphne se cae de bruces.

– ¡Cuéntame!

– Pues… Daphne está paseando por el Bosque del Ruiseñor pensando en sus cosas cuando Benny aparece de la nada montado en su bicicleta de montaña y la tira al suelo.

– Ese tejón fastidioso -dijo Hannah moviendo la cabeza con desaprobación.

– Exactamente.

Hannah miró a Molly cautelosamente y sugirió:

– Creo que alguien debería robarle a Benny su bici de montaña. Así no se metería en problemas.

Molly sonrió.

– El robo no existe en el Bosque del Ruiseñor. ¿No lo habíamos comentado ya cuando quisiste que alguien le robara a Benny su moto acuática?

– Me parece que sí -contestó la niña con esa expresión de testarudez que había heredado de su padre-. Pero si puede haber bicicletas de montaña y motos acuáticas en el Bosque del Ruiseñor, no veo por qué no puede haber también robos. Además, Benny no hace cosas malas adrede, simplemente es un poco travieso.

– La línea que separa las travesuras de la estupidez es muy delgada -dijo Molly pensando en Kevin.

– ¡Benny no es estúpido!

Hannah parecía ofendida, y Molly pensó que hubiera sido mejor no abrir la boca.

– Por supuesto que no. Es el tejón más listo del Bosque del Ruiseñor -dijo despeinando un poco a su sobrina-. Venga, nos tomaremos el té y luego llevaremos a Roo a pasear junto al lago.

Molly no tuvo ocasión de abrir el correo hasta avanzada la noche, cuando Hannah ya se había quedado dormida con un ejemplar de El deseo de Jennifer en las manos. Puso la factura del teléfono en un clip y luego abrió distraídamente un sobre de tamaño comercial. En cuanto leyó el título deseó no haberse tomado la molestia.


NIÑOS HETEROSEXUALES POR UNA

AMÉRICA HETEROSEXUAL


¡La agenda de los homosexuales radicales apunta a nuestros hijos! Nuestros ciudadanos más inocentes son traídos hacia los males de la perversión mediante libros obscenos y programas de televisión irresponsables que glorifican este comportamiento desviado y moralmente repugnante…



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