
Dondragmer le vio marchar sin gran precaución. Le preocupaban otras cosas, y el timonel era un marinero de confianza. Por el momento apartó su mente del problema del timón y levantó la parte delantera de sus setenta centímetros, hasta que su cabeza estuvo al nivel de los micrófonos. Un sonido semejante al de una sirena, que podía oírse por encima de uno de los tifones de Mesklin —aunque en el silencio del campo de nieve de Dhrawn resultaba casi ridículo—, aseguró la atención del resto de la tripulación.
—Os habla el capitán. Parada de diez horas para revisión; que comiencen los turnos de vigilancia. El personal de investigación seguirá con sus ocupaciones habituales, asegurándose de verificar con puente antes de salir al exterior. No habrá vuelos hasta que los exploradores hayan sido examinados. ¡Distribución de energía, enterado!
—Energía en revisión.
La voz que salió del micrófono era algo más profunda que la de Dondragmer.
—¡Soporte vital, enterado!
—Soporte vital en revisión.
—¡Comunicación, enterado!
—En revisión.
—¡Kervenser, al puente para estar disponible! Voy a salir. ¡Investigación, condiciones exteriores!
—Un momento, capitán. —Hubo una breve pausa antes de que la voz continuase—. Temperatura, 77; presión, 26,1; viento a partir de 21, constante a 200 cables por hora; fracción de oxígeno estándar a 0,0122.
