Tendría que abordar las gabarras él solo. Uno de ellos debía quedarse en el transbordador, pues de lo contrario no tendrían manera de llevarse a Phillips detenido. No estaba seguro de si alguna vez había peleado solo contra un hombre provisto de una navaja. No recordaba nada de los años anteriores al accidente. ¿Hallaría algún instinto del que echar mano?

Cuatro metros. Debía prepararse para saltar. Estaban pasando a sotavento de un clíper. Los mástiles parecían arañar el cielo, moviéndose apenas ya que el casco era demasiado grande, demasiado pesado para balancearse con el escaso oleaje. La barca surcaba las aguas sin esfuerzo aparente y dio una sacudida al entrar de nuevo en la corriente, pero ahora se acercaban muy deprisa a la última gabarra. Dos metros, uno…, Monk saltó. Orme ocupó su sitio y cogió el remo.

Monk cayó en la gabarra, se balanceó un momento y recuperó el equilibrio. El patrón no reparó en él. Todo aquel drama se representaba ante sus ojos sin que él participara.

Puesto que Monk se encontraba en la última gabarra, si Phillips se había movido, tenía que haberlo hecho hacia delante. Monk comenzó a avanzar. Se irguió con cautela encima de la lona y fue pasando de un bulto informe al siguiente, vigilando donde apoyaba su peso, con los brazos separados, afirmando inseguro los pies. Los ojos le iban de un lado al otro, atentos a cualquier sorpresa.

Estaba casi en la proa, listo para saltar a la gabarra siguiente, cuando vio un atisbo de movimiento. De pronto tuvo a Phillips encima, atacándolo con la navaja. Monk dio una patada baja echándose a un lado, casi perdió el equilibrio, pero se enderezó en el último instante.



17 из 362