
– Si nos metemos entre esos barcos, los perderemos de vista -advirtió Orme desalentado-. ¡Sabe Dios adónde podrían llegar!
– Si no lo hacemos, los perderemos sin remedio -repuso Monk-. Ya nos llevan una ventaja de cincuenta metros y siguen distanciándose.
Apoyó su peso contra el remo y tiró de él en el sentido equivocado. En el mismo instante en que notó resistencia supo que había cometido un error. Tardó más de un minuto en recobrar el ritmo.
Orme miró adrede hacia otra parte para disimular que se había dado cuenta.
Las gabarras efectuaron un amplio viraje en torno a un gran carguero de la ruta de la India fondeado delante de ellas, tenía la cubierta llena de estibadores que manejaban arcones de especias, sedas y probablemente té.
Monk se arriesgó a virar a babor para pasar entre el carguero y una goleta española que descargaba cerámica y naranjas. Se concentró en la regularidad de las paladas y en mantenerse en perfecto equilibrio, procurando no pensar que las gabarras podían estar dirigiéndose a la orilla opuesta ahora que no estaban a la vista. En tal caso quizá las perdería, pero si no corría ese riesgo para acortar distancias, seguro que sería así.
Pasó tan cerca del carguero como le fue posible, casi bajo la sombra del gran casco. Oyó el chapoteo del agua contra él y el débil zumbido y golpeteo del viento en los obenques.
No bien estuvo de nuevo bajo el sol, miró a estribor. La fila de gabarras estaba más cerca, a menos de veinte metros de su proa. Se contuvo con gran esfuerzo. Orme también miraba al frente, forzando la vista con los puños apretados, los hombros tensos. Movía los labios al contar las gabarras para asegurarse de que no hubiesen dejado ninguna la deriva mientras las había ocultado el carguero.
La brecha se iba cerrando, pero no distinguían a Phillips. Eso no significaba nada, aunque Monk no dejó de escrutar una tras otra las lonas que cubrían la carga. Phillips podía estar detrás de una paca o un barril, debajo de una lona o incluso haber cogido el chaquetón y la gorra de un marinero y a tanta distancia camuflarse como un tripulante más. Aun así Monk quería verlo y convencerse sin dar por válido ningún razonamiento.
