Trabajé para pagarme los estudios, pero no cobraba suficiente para costear todos los gastos, así que Christie me ayudó. Y ése es uno de los motivos por los que yo ahora me siento tan mal, viendo que ella está arruinada. Pero aún así tuve que pedir un préstamo y todavía estoy pagando las letras. Así que no puedo permitirme pasar los próximos seis meses con Christie y los chicos, aunque me gustaría mucho.

– Deja que te ayude.

Tina lo miró extrañada.

– ¿Otro préstamo? No, gracias, doctor Blaxton, pero no.

– ¿Qué te gustaría hacer ahora si no fuera por el dinero?

– Eso es absurdo. No puedo…

– Dímelo.

Ese hombre tenía una especie de magia que hacía que todo pareciera mejor. Como si la situación se pudiera arreglar…

– Me gustaría llevarme a los chicos a Sydney hasta que Christie estuviera suficientemente bien para volver a casa. Y luego continuaría trabajando aquí igual que estaba.

– ¿Con Rose en el trabajo y pagando a alguien para que estuviera aquí?

– Exacto.

– No funcionará.

– Lo sé, pero…

– Mira, Henry es el responsable de todo esto y tú podrías demandarlo. Y yo me vería involucrado puesto que lo contraté.

– Lo sé, pero ya te dije que no… -intentó defenderse Tina.

– En cualquier caso, estoy en deuda con tu hermana. Además, si tú no tienes dinero, yo sí que lo tengo. Soy soltero y mi único vicio hasta ahora han sido los coches. Así que haré que venga una estudiante de enfermería que estuvo el otro día en el hospital buscando trabajo. Allí no había ninguna vacante, pero aquí sí que la hay.

– Jock, yo…

– Cállate, no hago esto por ti, sino por tu hermana. Así que no tienes derecho a negarte. Haré que Marie venga aquí. Se instalará en la casa y cuidará de los niños, que estarán encantados con ella.

– Pero…

– Te llevarás a los pequeños a Sydney, traerás a Christie a casa y tú podrás volver al trabajo una vez te cerciores de que Marie es de tu agrado.



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