
– Así lo llaman todos. De cualquier modo, Scott me pidió que le avisara, y pensé que usted no se quedaría mucho tiempo en Nueva Delhi.
– ¿Y has venido antes de que amanezca para darme este mensaje? -Baedecker miró atentamente a la joven. Mientras se alejaban de los potentes focos, la tez de la muchacha parecía brillar con fulgor propio. Baedecker notó que una luz tenue teñía el cielo hacia el este.
– No hay problema -dijo ella, cogiéndole el brazo-. Mi tren llegó hace pocas horas. No tenía nada que hacer hasta que abrieran las oficinas de la Fundación.
Habían llegado al frente de la terminal. Baedecker notó que estaban en la campiña, a cierta distancia de la ciudad. Veía edificios de apartamentos a lo lejos, pero los ruidos y olores que los rodeaban era campestres. La calzada del aeropuerto conducía a una autopista ancha, pero en las cercanías había caminos de tierra bajo banianos de muchos troncos.
– ¿Cuándo despega su vuelo, señor Baedecker?
– ¿A Bombay? A las ocho y media. Pero no me llames «señor». Llámame Richard, por favor.
– Vale, Richard. ¿Qué tal si damos un paseo y luego vamos a desayunar?
– De acuerdo -dijo Baedecker. En ese momento habría dado cualquier cosa por disponer de una habitación vacía, una cama, tiempo para dormir. ¿Qué hora sería en St. Louis? Su mente fatigada no podía con esa simple aritmética. Siguió a la muchacha que echó a andar por la calzada mojada por la lluvia. Enfrente despuntaba el sol.
Hacía tres días que despuntaba el sol cuando aterrizaron. Los detalles se perfilaban con claridad. Se había planeado de ese modo.
Más tarde Baedecker apenas recordaba el descenso por la escalerilla y el momento en que saltó del módulo lunar. Todos los años de preparación, simulación y expectativas habían conducido a ese instante, esa brusca intersección del momento y el lugar, pero lo que Baedecker recordaba después era una vaga sensación de frustración y urgencia. Llevaban un retraso de veintitrés minutos cuando Dave lo precedió escalerilla abajo. Ponerse los trajes y chequear los cincuenta y un ítems del sistema de soporte vital y la despresurización les había llevado más tiempo que en las simulaciones.
