
– ¿Sabe dónde está? -preguntó él preocupado.
– La verdad es que no lo sé. Primero fue a París, pero iba a viajar un poco por su cuenta.
A él le dio la impresión de que tenía un nuevo amor, pero no quiso preguntar.
– ¿Ocurre algo? -preguntó Stevie.
De pronto se inquietó por los chicos. Si les había ocurrido algo, Carole querría saberlo de inmediato.
– No es nada importante. Estoy intentando organizar las Navidades. Sé que nuestros hijos tienen previsto pasar el día de Acción de Gracias con Carole, pero ignoro qué planes tiene ella para las Navidades. He hablado con Anthony y Chloe, pero ellos tampoco saben nada. Me han ofrecido una casa en Saint Bart para pasar el Año Nuevo y no quería estropear los planes de Carole.
Sobre todo ahora que Sean había muerto, las vacaciones con sus hijos significaban mucho para ella. Jason siempre se había portado bien en ese sentido. Stevie sabía que se había vuelto a casar, aunque el matrimonio duró poco, y que tenía dos hijas más que ahora vivían en Hong Kong con su madre y eran adolescentes. Carole había mencionado que él no las veía a menudo, solo un par de veces al año. Mantenía una relación mucho más estrecha con los hijos de Carole y con ella misma.
– Le diré que le llame en cuanto tenga noticias de ella. Ya no creo que tarde mucho. Espero recibir su llamada cualquier día de estos.
– Confío en que no estuviese en París cuando estallaron esas bombas en el túnel. ¡Menudo desastre!
El atentado también había sido noticia en Estados Unidos. Un grupo fundamentalista extremista se había responsabilizado finalmente de él, cosa que también había causado protestas en el mundo árabe, que no quería en modo alguno verse relacionado con los terroristas.
– Fue horroroso. Lo vi en las noticias. Al principio me preocupé, pero fue el día en que llegó. Estoy segura de que estaba bien cómoda en el hotel descansando del vuelo y que ni se le pasó por la cabeza acercarse por allí.
