Y aunque ya lo haya dicho en otras presentaciones de la serie, déjenme contarles mi explicación sobre el porqué de su indiscutible éxito.

Ya en la presentación de EL APRENDIZ DE GUERRERO (NOVA número 33), una novela que me divirtió y sorprendió gratamente, expuse las razones que, a mi juicio, convierten la saga de Vorkosigan en un éxito seguro e inevitable: «Grandes dosis de inteligencia, mucha ironía y, sobre todo, una gran habilidad narrativa al servicio de un personaje llamado a devenir un clásico en la historia de la ciencia ficción.»

Ahora me atrevería a añadir algo que la propia Lois cuenta, respecto del tratamiento narrativo de FRAGMENTOS DE HONOR, casi como si lo considerara un error de novata (aunque, evidentemente, no lo es en absoluto):


[en esas primeras novelas], mi único plan para estructurar mi material era insertar un aparato de escucha en el cerebro de mi personaje principal y seguirle sin cesar a través de las primeras semanas de acción.


La realidad es que ese aparato de escucha, o tal vez el cerebro de sus personajes principales, tiene, en el caso de Bujold, un «algo» especial que reclama y mantiene la atención del lector de forma francamente poco usual. De ahí el éxito que, a estas alturas, nadie puede discutir.

Y no se trata, como podría haber parecido al principio, de ciencia ficción «sólo» de aventuras. Poco a poco los personajes van adquiriendo peso, y ese aparato de escucha que Lois ha puesto en el cerebro de Cordelia, de Miles, de Mark, etc. se ha ampliado recientemente a los puntos de vista de Ekaterin en KOMARR y de hasta cinco personajes en UNA CAMPAÑA CIVIL (subtitulada precisamente «Una comedia de biología y costumbres», recordándonos lo mucho que influyen en nuestra personalidad tanto la dotación biológica como el entorno en que nos hemos educado).



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