pelea, castiga y vence,


ha de ser en otra edad


rayo del África fértil,


que tantas lunas azules


a su roja cruz sujete.


Al comendador y a todos


ha hecho tantas mercedes,


que el saco de la ciudad


el de su hacienda parece.


Mas ya la música suena;


recibidle alegremente,


que al triunfo las voluntades


son los mejores laureles.


Salen el COMENDADOR y ORTUÑO, MÚSICOS,
JUAN ROJO y ESTEBAN, ALONSO, ALCAIDES. Cantan los MÚSICOS

MUSICOS: "Sea bien venido


el comendadore


de rendir las tierras


y matar los hombres.


¡Vivan los Guzmanes!


¡Vivan los Girones!


Si en las paces blando,


dulce en las razones.


Venciendo moriscos,


fuertes como un roble,


de Ciudad Reale


viene vencedore;


que a Fuenteovejuna


trae los pendones.


¡Viva muchos años,


viva Fernán Gómez!"


COMENDADOR: Villa, yo os agradezco justamente


el amor que me habéis aquí mostrado.


ALONSO: Aun no muestra una parte del que siente.


Pero ¿qué mucho que seáis amado,


mereciéndolo vos?


ESTEBAN: Fuenteovejuna


y el regimiento que hoy habéis honrado,


que recibáis os ruega e importuna


un pequeño presente, que esos carros


traen, señor, no sin vergüenza alguna,


de voluntades y árboles bizarros,


más que de ricos dones. Lo primero


traen dos cestas de polidos barros;


de gansos viene un ganadillo entero,


que sacan por las redes las cabezas,


para cantar vueso valor guerrero.



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