David Brin

Gente de barro

A Poul Anderson, que exploró por todos nosotros, haciendo divertido el futuro…

Y a Greg Bear, que se enfrenta a cada sombra, con valor…

Y a Gregory Benford, que produce belleza absoluta en el oscuro océano de la noche…

Todos ellos chamanes junto al fuego de la hoguera.

Indispensables.

PRIMERA PARTE

¡Adiós! Una vez más a la fiera disputa entre la maldición y el barro apasionado he de enfrentarme… Pero cuando sea consumido por el Fuego, dadme nuevas alas de Fénix para volar a mi antojo. JOHN KEATS, «Al sentarme a leer El rey Lear una vez más»

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Buena cabeza para el vino

…o de cómo el ídem verde del lunes trae a casa bellos recuerdos del río…

Es duro ser amable mientras luchas por tu vida, incluso cuando tu vida no vale gran cosa.

Incluso cuando no eres más que un trozo de barro.

Algún tipo de proyectil (una piedra, supongo) golpeó la pared de ladrillo a pocos centímetros de distancia y me ensució la cara de molesta arenilla. No había otro sitio donde guarecerme que un contenedor de basura repleto. Agarré la tapa y le di la vuelta.

Justo a tiempo. Otra piedra se estampó en la tapa y quebró el plástico en vez de lastimarme el pecho. Alguien me la tenía jurada.

Unos momentos antes, el callejón parecía un buen sitio para esconderse y recuperar el aliento. Pero ahora su fría oscuridad me traicionaba. Incluso un ídem desprende algo de calor corporal. Beta y su banda no llevan armas en esta parte de la ciudad (no se atreverían), pero sus hondas están equipadas con visores infrarrojos.



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