
Para los aficionados al pormenor geográfico, hay que decir que se han alterado deliberadamente algunos detalles menores para facilitar el relato. Sin embargo, el sur de Chicago contiene en efecto algunas de las últimas tierras pantanosas para aves migratorias del Estado de Illinois, y parte de este marjal se conoce realmente con el nombre de Laguna del Palo Muerto (Dead Stick Pond).
1.- Retorno a la autopista 41
Había olvidado el olor. Aun estando en huelga la Factoría del Sur y cerrados con candados y pudriéndose de herrumbre los Aceros de Wisconsin, por los ventiladores del motor se filtró una penetrante mezcla de vapores químicos. Cerré la calefacción del coche, pero el hedor -no podía llamarse aire- se deslizó por las diminutas rendijas de las ventanas del Chevy, abrasándome los ojos y las mucosas.
Seguía la Ruta 41 hacia el sur. Dos millas atrás había sido la Carretera del Lago, donde el Lago Michigan vomita espuma contra las rocas a la izquierda, y hay lujosas torres de viviendas que miran desdeñosas, a la derecha. A la altura de la Calle Setenta y Nueve el lago había desaparecido bruscamente. Los patios traseros sofocados de hierbajos que rodeaban la gigantesca Fábrica USX del Sur se extendían hacia el este, ocupando alrededor de una milla de terreno entre la carretera y el agua. En el horizonte flotaban pilones, grúas y torres industriales en el aire humoso de febrero. Éste no era ya territorio de viviendas de lujo y playas, sino de vertederos nivelados y fábricas agotadas.
Unas cuantas casitas destartaladas miraban hacia la Factoría del Sur desde el lado derecho de la calle.
