
No tardó mucho en descubrir que Russell estaba casado, con dos hijos. Eso fue suficiente para que Farran le pusiera un cartel mental de "No tocar". Pero, gracias a una o dos insinuaciones, se imaginó que Russell no tenía un matrimonio feliz. Después de trabajar tres meses a su lado, su jefe implicó que su esposa planeaba abandonarlo y el letrero de "No tocar" se hizo un poco borroso.
Sin embargo, después de seis meses de laborar juntos y de negar sus sentimientos por él, Farran tuvo que enfrentarse al hecho de que lo amaba.
Tres meses después de eso, se imaginó que quizá Russell sentía lo mismo por ella… y eso fue una agonía para la chica, quien, no obstante, lo alentaba para que salvara su matrimonio.
Mas, siendo humana, se conmovió cada vez que Russell, después de insinuar que su matrimonio estaba perdido, empezó a mirarla de modo especial, a llamarla "luz de mi vida" o, por accidente, "cariño", con ternura.
Unos cuantos días antes, las cosas llegaron a un punto culminante cuando Russell, después de decirle que su esposa estuvo haciendo las maletas, se acercó al escritorio de Farran y de pronto la tomó de los brazos.
– ¿Qué no sabes qué es lo que me provoca el estar cerca de ti? -preguntó con un tono de voz torturado.
En ese momento, Farran no estuvo lista, no había pensado en la situación y se apartó, para dirigirse con rapidez al tocador de damas.
Fue allí en donde Farran se percató de que las cosas habían ido demasiado lejos para fingir que no significaban nada el uno para el otro. Descubrió, de pronto, que, a causa de la historia de fracasos matrimoniales que había en su familia, hasta ese momento no había pensado que podría haber una oportunidad para Russell y ella.
Aunque su esposa lo estuviera abandonando, de todos modos debía considerarse a los niños; Farran estaba segura de eso, puesto que su propia niñez no fue de las mejores. Lo cual quizá también constituía otro de los motivos por los cuales luchaba contra el amor de Russell, para no dañar a los hijos de éste.
