
Angua intentó mirar un punto situado más allá de la oreja de Zanahoria. Para colmo de males, el paciente recitado monocorde de Detritus ya iba varias docenas de palabras por detrás de cualquiera de los demás.
—«… sin temor alguno coma búsqueda del favor o consideración de la seguridad personal punto y coma perseguir a los malhechores y proteger al inocente coma dando mi vida si es necesario en el cumplimiento de dicho deber coma que paréntesis la deidad previamente mencionada cerrar paréntesis me ayude a ello punto y seguido Que los dioses salven al rey barra a la reina paréntesis elimínese lo que no resulte apropiado cerrar paréntesis punto final.»
Angua llegó a la conclusión con un suspiro de agradecimiento, y entonces vio la cara de Zanahoria. Había lágrimas inconfundibles corriendo por su mejilla.
—Ejem… bien… bueno, pues entonces eso es todo, gracias —dijo el sargento Colon, pasado un rato.
—«… proteger al inocente coma…»
—Tómese todo el tiempo que necesite, guardia interino Detritus.
El sargento se aclaró la garganta y volvió a consultar su tablilla.
—Bien, veamos, Manos Hoskins ha vuelto a salir de la cárcel, así que mantened los ojos bien abiertos porque ya sabéis cómo se pone después de celebrarlo con una copa, y ese condenado troll de Caradecarbón le dio una paliza a cuatro hombres anoche…
—«… en el cum-plimiento de dicho de-ber co-ma…»
—¿Dónde está el capitán Vimes? —quiso saber Nobby—. Debería estar haciendo esto.
—El capitán Vimes está… poniendo en orden sus asuntos —dijo el sargento Colon—. Aprender a civiliar no resulta nada fácil, créeme. Bien. —Volvió a mirar su tablilla de los papeles, y luego miró nuevamente a los guardias. Hombres… ah.
