
—Esto se llama el Chelín del Rey —dijo, mirando a Zanahoria—. No sé por qué lo llaman así. Cuando ingresas en el cuerpo tienes que recibirlo. Las normas, ¿comprendéis? Muestra que te has unido al cuerpo. —Por un momento puso cara de no saber qué decir, y luego tosió—. Bien. Oh, sí. Un montón de roc… unos cuantos trolls —se corrigió— han organizado alguna clase de marcha en la que bajarán por la calle Corta. Guardia interino Detritus… ¡no dejéis que salude! Bien. Bueno, ¿se puede saber a qué viene todo eso de la marcha?
—Eso Año Nuevo Troll —dijo Detritus.
—¿Ah, sí? Supongo que ahora tendremos que ir aprendiendo acerca de esa clase de cosas. Y aquí pone que esa concentración o lo que sea de chupapiedr… de enanos, es para…
—Para conmemorar la Batalla del Valle de Koom —dijo el guardia interino Cuddy—. Una famosa victoria sobre los trolls —añadió, muy satisfecho de sí mismo, al menos en la medida en que se podía llegar a ver algo detrás de la barba.
—¿Sí? Por emboscada —gruñó Detritus, mirando fijamente al enano.
—¿Cómo? Fueron los trolls los que… —empezó a decir Cuddy.
—Callaos los dos —dijo Colon—. Mirad, aquí pone que… aquí pone que van a hacer una marcha… subiendo por la calle Corta. —Dio la vuelta al papel—. ¿Es correcto eso?
—¿Trolls yendo en una dirección y enanos yendo en la otra? —dijo Zanahoria.
—Ese sí que es un desfile que no te quieres perder —dijo Nobby.
—¿Qué problema hay? —preguntó Angua.
Zanahoria agitó vagamente las manos en el aire.
—Oh, cielos. Va a ser horrible. Tenemos que hacer algo.
—Los enanos y los trolls se llevan tan bien como las llamas con una casa ardiendo —dijo Nobby—. ¿Ha estado alguna vez dentro de una casa en llamas, señorita?
El rostro normalmente enrojecido del sargento Colon se había vuelto de un rosa pálido. Se ciñó el cinturón de la espada y cogió su porra.
