Fred Vargas


Huye rápido, vete lejos

Traducción de Blanca Riestra

Título original: Parsviteetrevienstard


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I

Y entonces, cuando las serpientes, murciélagos, tejones y todos los animales que viven en la profundidad de las galerías subterráneas salen en masa a los campos y abandonan su hábitat natural: cuando las plantas que dan frutos y las leguminosas empiezan a pudrirse y a llenarse de gusanos (…).

II

Los individuos en París caminan mucho más rápido que en Guilvinec. Hacía mucho tiempo que Joss lo había constatado. Cada mañana, los peatones fluían por la Avenue du Maine a una velocidad de tres nudos. Este lunes, Joss estuvo a punto de alcanzar los tres nudos y medio, al tratar de corregir un retraso de veinte minutos. Todo por culpa de los posos del café que se habían derramado en su totalidad sobre el suelo de la cocina.

Aquello no lo había cogido por sorpresa. Joss comprendía desde hacía tiempo que las cosas están dotadas de una vida secreta y perniciosa. El mundo de las cosas estaba evidentemente repleto de una energía completamente concentrada en joder al hombre, a excepción quizás de algunas piezas del casco que no lo habían agredido nunca, según su memoria de marino bretón.



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