
Welles Noonan: vergüenza de policía incompetente, triste parodia de abogado. Suspicaz; mi antiguo apodo: «el Contundente».
Ninguna mención del 187 CP: homicidio culposo.
Ninguna mención de investigaciones externas.
Ninguna mención de acusaciones interdepartamentales.
Me fui a casa, tomé una ducha y me cambié. Ningún periodista rondando, todavía. Al centro, un vestido para Meg; lo hago cada vez que mato a un hombre.
Diez en punto de la mañana.
Esperando: Exley, Gallaudet, Walt Van Meter (el jefe de la sección de Información). Café, pastas… Mierda.
Tomo asiento. Exley:
– Teniente, ya conoce al señor Gallaudet y al capitán Van Meter.
Gallaudet, todo sonrisas:
– Nos hemos llamado «Bob» y «Dave» desde la facultad de Derecho y no voy a fingir la menor indignación por lo sucedido anoche. ¿Has visto el Mirror, Dave?
– No.
– «Caída mortal de un testigo federal», con un antetítulo: «Declarada suicidio: "¡Aleluya, puedo volar!"» ¿Te gusta?
– Es una mierda.
Exley, frío:
– El teniente y yo discutiremos eso más tarde. En cierto sentido, está relacionado con lo que nos ha traído aquí, de modo que vamos a ello.
– Una intriga política. -Bob Gallaudet tomó un sorbo de café-. Cuéntaselo, Walt.
– Bien… -Van Meter carraspeó-. Investigación ha hecho algunas operaciones políticas anteriormente y ahora tenemos el ojo puesto en otro objetivo, un abogado rojillo que tiene por costumbre criticar al departamento y al señor Gallaudet.
Exley:
– Continúa.
– Bien. La próxima semana, el señor Gallaudet debería ser elegido para un periodo normal. Es un ex policía y habla nuestro idioma. Tiene el apoyo del departamento y de parte del Consejo Municipal, pero…
