

Danielle Steel
Joyas
Traducción de José Manuel Pomares
Título original: JEWELS
Para Popeye
Tan sólo se ama una vez en el espacio de una vida, una sola vez, que surge de repente, y nos acompaña para siempre… Tanto en la vida… como en la muerte, así… mi dulce amor, eres mío. Mi primer y único amor… para siempre.
De todo corazón,
Olivia
1
El aire de ese resplandeciente día de verano era sosegado, tanto que se podían oír los trinos de los pájaros o cualquier otro sonido a kilómetros de distancia. Sarah se sentó plácidamente a mirar por la ventana. El parque había sido trazado de forma brillante y estaba muy cuidado. Los jardines los había diseñado Le Nôtre, como hiciera con los de Versalles; las altísimas y verdes copas de los árboles daban un aspecto señorial al parque del Château de la Meuze. El château tenía unos cuatrocientos años de antigüedad, y Sarah, duquesa de Whitfield, había vivido en él durante los últimos cincuenta y dos años. Se instaló allí con William, cuando apenas era una chiquilla, y sonrió al recordar los dos perros del guardián persiguiéndose en la distancia. Su sonrisa se acentuó al pensar en cuánto disfrutaría Max con los dos jóvenes perros pastores.
Siempre experimentaba una sensación de paz al mirar, allí sentada, el parque en el que tanto había trabajado. Era fácil recordar la desesperación de la guerra, el hambre interminable, los campos privados de sus habituales frutos. Todo había sido tan difícil, tan diferente…, y resultaba extraño. Nunca como ahora le quedaba tan lejano…, cincuenta años…, medio siglo.
