
Jess permaneció silencioso.
– Biónica -murmuró Logan en voz alta-. ¿Otro experimento?
Jess se encogió de hombros intentando parecer ocasional.
– Última tecnología. Eric Lambert me explicó sobre esto cuando me comprobó. Dijo que Lily Whitney ya ha avanzado en este campo.
– ¿Y te has ofrecido para ser su conejillo de indias? ¿No crees que ya nos hizo bastante su padre? -Logan respiró-. ¿Confías realmente en ella, Jess? Sé que se ha casado con Ryland y que él es uno de los nuestros, pero…
– Ella vive en aquella casa, sabiendo cada minuto de cada día que Whitney es capaz de ver y ori lo que ella hacer así que puede rastrearle. Vive en el infierno, Logan. Sí, confío en ella. Ha ayudado a cada Caminante Fantasma de algún modo, desde los ejercicios que nos enseña, para ayudar a proteger nuestros cerebros de las perturbaciones exteriores, hasta hacernos financieramente independiente. Sin ella, no tendríamos ni la mitad de los datos de Whitney que tenemos. Ella usa sus ordenadores para espiarle.
– ¿Cómo sabes que no es un doble agente?
Jess sacudió la cabeza.
– No seamos tan paranoicos. Mira lo que le hacemos al almirante. Conocemos al anciano desde hace años, y pero estamos examinando cada aspecto de su vida. ¿Y ahora piensas que no debemos confiar en Lily? Si hay una persona aquí que ha sufrido más, quien lo ha dado todo, es ella. Sabe que él puede encontrarla, tal vez hasta atraparla, pero aguante allí para que podamos seguir rastreándole. Sin esos ordenadores estamos perdidos, muertos en el agua. Él se iría y nunca lo encontraríamos.
– Apuestas tu vida por ella -gruñó Logan-. Se parece mucho a su padre.
– Eso no es justo. Es brillante como su padre, pero no se parece en nada a él. -Apartó de su cabeza la voz que le recordaba el ADN de iguana y lagartija y la droga de para regenerar células adultas de su cuerpo que le habían administrado. Ahora parecía muy lejanos los experimentos del padre de Lily.
