Jess sabía que Logan tenía razón. Y lo peor de todo, sabía que se había puesto en peligro a él y al equipo al no revelar que Saber era telepática. El doctor Peter Whitney había experimentado años atrás con muchachas jóvenes y sin duda Saber era una de ellas. Ella podría poseer otros dones psíquicos mucho más peligrosos. La mayor parte de los Caminantes Fantasmas los tenía. Pero no podía dejarla. Esto no tenía sentido, pero no podía hacerlo, aún no.

– Tienes que decirme como continuamos, Jess -dijo Logan cambiando de postura en la silla, apoyándose hacia delante-. Hemos sido amigos demasiado tiempo como para que me ocultes cosas.

Jess asintió.

– Dame unos días para revisar todo esto. No estamos cerca de encontrar al traidor, así que de ningún modo hemos podido asustar a alguien. Solamente déjame averiguar unas cosas.

– No esperes demasiado tiempo -advirtió Logan-. En nuestro negocio las cosas se van al diablo muy rápido.

Ociosamente, Logan recogió una carpeta que había debajo de la lámpara sobre el escritorio y la giró una y otra vez en sus manos. Jess se inclinó hacia delante parar tomarla de inmediato. Logan la abrió.

– ¿Qué es esto?

Jess tendió su mano.

– Nada importante.

Logan inhaló bruscamente.

– No me jodas. Esto es un archivo médico. ¿Biónica? -Se mantuvo silencioso mientras hojeaba las páginas del archivo -Lily te envió esto, ¿verdad? Por Dios Jess, es la hija de Whitney. Ya tenemos detrás de nosotros a algún bastardo que intenta matarnos como para que nos abran nuestros sesos para ver los cambios genéticos, ¿es qué no tuviste suficiente? Dime que no acordaste hacer esto.



38 из 372