Había un zumbido en la cabeza de Ken, la presión que acompañaba a la comunicación telepática. Alguien que no era de su propio equipo estaba tratando de hablar, pero Kadan era un escudo fuerte y tenía éxito en interferir en todas las interacciones psíquicas. Pocos soldados realzados podrían hacer lo que Kadan podía, y era probablemente una sorpresa para el equipo de asesinos. Pero también estaba claro que el otro equipo también estaba realzado no solo físicamente, sino psíquicamente también, lo que significaba que también eran Cazadores Fantasmas.

Tenía que ser Whitney viniendo tras el senador. ¿Quería decir que habían discutido? Ken continuó con más cautela, cuidando de moverse con el viento, y evitando pisar las ramas del suelo. El tirador sabría que venía, pero vacilaría al disparar, asustado de herir a uno de los suyos. Estaba pidiendo ayuda, el zumbido frenético y continuo en la cabeza de Ken se lo decía. No había palabras, Kadan se encargaba de eso, pero todos los abiertos a una interacción extrasensorial sabrían que el tirador estaba vivo y pidiendo ayuda. Ken tuvo que cerrar todos los contactos psíquicos inmediatamente antes de que los esfuerzos combinados del otro equipo le sobrecargaran.

Aparto el follaje y vio al tirador yaciendo justo delante de él, ocultándose. La primera bala le había golpeado en el pecho, y llevaba puesto al menos uno, posiblemente dos chalecos, haciendo que su pecho pareciera como un barril bajo su ropa reflectante. La armadura corporal le había salvado la vida, pero la segunda bala le había cortado la pierna. La sangre salpicaba las hojas y la hierba con grandes manchas negras. A veces Ken pensaba que no volvería a ver sangre tan roja. En la jungla la sangre había parecido negra, reuniéndose a su alrededor como en un río. Se colgó el rifle alrededor del cuello y sacó la pistola, siendo cuidadoso ahora mientras se acercaba al francotirador.



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