Ken le frunció el ceño a su gemelo.

– Lo estas haciendo personal.

– El senador lo hizo personal cuando te entrego a Ekabela para que ese sádico pudiera torturarte. No voy a fingir. Quiero al senador muerto. Ken. No me importa mirar hacia otro lado si alguien quiere cortarle la garganta. Si vive y sigue el camino en el que está, está obligado a convertirse en presidente o al menos en vicepresidente, y ¿entonces dónde vamos a estar? Es consciente que sabemos que está sucio. La primera cosa que haría es mandarnos en una misión suicida.

– ¿Cómo cuando quisieron mandarnos de vuelta al Congo para matar a Ekabela? -Tuvo que dejar de mirar aquellos cadáveres. Iba a ponerse enfermo, su estómago se revolvió en protesta. Casi podía oír el goteo constante de sangre aún cuando estaba a varias yardas de distancia. Corría como una pequeña corriente a través de las tablas y se acumulaba en un charco oscuro y brillante. Trato de aislarse del sonido de su propio grito en la cabeza, pero trepaba por su piel y cada cicatriz palpitó como si cada nervio recordase las cuchilladas estables del implacable cuchillo.

– Ekabela merecía morir -dijo Jack-. Se merecía más que eso y lo sabes. Destruyó pueblos, cometió genocidio, controló la industria de la droga y robó a las Naciones Unidas cuando trataron de llevar comida y medicinas al área.

– Es verdad, pero mira quien ocupó su lugar. El general Armine, más temido y odiado que Ekabela, y que extraño fue que la transmisión de poder fuese tan fácil.

– ¿Qué demonios estás tratando de decir, Ken?

Ken alzó la vista hacia las nubes que oscurecían un trozo de la luna, mirándolas tejer un oscuro velo lenta y vagamente sin ningún lugar adonde ir. Recordó la pauta de las nubes en la jungla, el balanceo de la canopia y el olor de su propio sudor y sangre.

– Estoy diciendo que nunca hacemos las cosas personales, pero alguien lo ha estado haciendo por nosotros. No me gusta eso y este trabajo me gusta aún menos. Creo que nos están tendiendo una trampa de nuevo. No creo en coincidencias, y esta es una enorme.



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