
Estiró la mano, comprobando los temblores. Las cicatrices eran rígidas y tirantes, pero su mano ya estaba estable.
– ¿Por qué crees que nos escogieron para protegerle? Tenemos una rencilla contra este hombre. Sabemos que es más de lo que todos piensan, por eso ¿quien mejor que nosotros para sacarle sin preguntas? ¿Quién mejor para echarle la culpa? Algo no está bien.
– Lo que no está bien es proteger a este bastardo. Dejemos que lo maten.
Ken miró a su gemelo.
– ¿Te estás escuchando a ti mismo? No somos los únicos que sabemos que el senador Freeman no es tan limpio como han llevado a creer al público. Todos fuimos interrogados cuando volvimos del Congo, ambos equipos llegamos a la misma conclusión, que el senador estaba sucio, aunque nunca ha sido cuestionado, nunca reprendido o expuesto. Y ahora nos han ordenado protegerlo de un intento de asesinato.
Jack estuvo en silencio por un momento.
– Y crees que nos han tendido una trampa para pagar el pato si lo consiguen.
– Demonios, si, creo eso. ¿La orden vino directamente del admirante? ¿En realidad se lo dijo el admirante a Logan personalmente? ¿Por qué no lo arrestan, si saben que este tipo esta sucio? Y solo rechazamos un trabajo para deshacernos del General Ekabela, otro viejo enemigo nuestro, uno relacionado con este senador. A mí me parece un poco como una pauta.
– Ekabela fue eliminado de todas formas. Solo enviaron a otro tirador y no conseguí el placer de poner al tipo en el suelo.
