Pag. 1: tres soles iluminando la noche eterna de Aroma Recordé que Herrera tenía guardado en su escritorio un relato inédito titulado Los soleadas noches de Ambora y, claro está, me llamó la atención la coincidencia entre este título y la frase de Elena Villena en La asesina ilustrada.


Pag. 2: si ya mi vista, de llorar cansada…

Descubrí que estas frases de E. Villena eran una cita i casi textual de los primeros versos de un soneto del Góngora que presidía, enmarcado en un lujoso cuadro, el gabinete de trabajo de Herrera cuando éste era mucho más joven y vivía en la Rué Lepic.

Pag. 2: bailando bajo la colina

Me sorprendió esta misteriosa imagen que aparentemente no tenía sentido en el contexto, hasta que me di cuenta de que era una gratuita cita de East Coker («The dancers are all gone under the hill», el verso de Elliot que a su vez es parodia de los de Stevenson en Réquiem) y también una cita del penúltimo verso de Danza inmortal, el único poema que Juan Herrera dedicó a su hermana Isabel (Ariadna en La asesina ilustrada), muerta en 1925 a la temprana edad de quince años. El poema, particularmente detestado por Herrera -motivo por el cual fue suprimido de la reciente edición de sus Obras completas- se hallaba en la parte final de Nueva lección sobre la sombra. Lo reproduzco aquí para quienes lo desconozcan:

Proscrita andarás sin lágrimas ni tumbaY navegarás cerca del tiempo ido y de allí,Más allá y HACIA LO LEJOS,Con los ojos frente a lo Nunca Visto,En dirección a Circe, bella muerta,Allá donde, rebasando en silencioLas ciudades sin sol, me encontrarás.Seré la destrozada nave que tocaráLa playa de la amiga en vano celebrada.Descubrirás entonces a tu lado


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