
Pag. 2: su querido fichero
Pensé inmediatamente en el fichero que Herrera utilizaba para trabajar en su libro de memorias. Cada ficha correspondía a un tema que posteriormente él desarrollaba en su libro, cuya estructura es, gracias al orden de su fichero, un prodigio de musicalidad, no ya sólo por las virtudes eufónicas de su prosa, sino por la estructura misma que está hecha de un número limitado de temas que regresan y se combinan. (En mi prólogo a las memorias de Herrera pienso hablar muy especialmente de este aspecto de su libro.)
Encontré en el fichero un tema cuyo título juzgué estrechamente unido a La asesina ilustrada: «La progresiva mitificación del personaje de Isabel.» En el tercer capítulo de sus memorias, Herrera interpreta míticamente el personaje de su hermana Isabel a través de un significativo episodio infantil: él era un niño de ocho años, y su hermana tenía quince cuando ambos escaparon una noche de la casa de sus padres. La fuga había sido minuciosamente calculada por Isabel, que durante días enteros estuvo preparando el gran momento. Llegado éste, los dos huyeron y estuvieron andando horas y horas por una oscura carretera comarcal («laberinto de sombras a través del cual Isabel quiso guiarme hacia la libertad», escribe Herrera) hasta llegar a una playa desierta donde él inesperadamente decidió abandonar a su hermana y seguir la aventura por su cuenta. «Obsérvense ciertas similitudes entre este episodio y el mito de Ariadna», escribe Herrera al final del capítulo.
Pag. 2: Ariadna
Ariadna era la hija de Minos, rey de Creta que construyó el famoso laberinto donde guardaba a Minotauro sacrificándole jóvenes de Atenas. Uno de éstos (Teseo) huyó con Ariadna, que supo guiarle a través del intrincado laberinto. Posteriormente, Ariadna fue abandonada por Teseo en la playa de Naxos.
